Algunas consideraciones acerca de la estructura externa del Taijiquan.

El Taijiquan es un todo armónico, y es imposible lograr un progreso sostenible dentro del mismo si no se cultivan todas sus facetas por igual.

Lamentablemente, conjugar los distintos aspectos de la práctica del Taijiquan de forma adecuada suele ser bastante dificultoso, sobretodo para los principiantes.

Si sumamos a esto, el hecho de que, dadas las características de la disciplina, el principal interés de los mismos suele ser su cualidad desestresante, calmante y meditativa (vale decir, la parte interna), es bastante habitual que el entrenamiento de su parte externa se vea relegado a un segundo plano, cuando no, ignorado.

Maestro Zheng Man Ching

Maestro Zheng Man Ching

De hecho, es relativamente común (en principiantes y no tanto) encontrarse con varios errores de concepto a este respecto, de los cuales resaltaremos dos.

El primero ocurre a los practicantes cuyo principal interés en este arte radica en su uso como herramienta “armonizadora y desestresante”. Suele verse en estos casos una desatención de la estructura del cuerpo, un desentenderse de los aspectos mecánicos de las figuras en pos de lograr una mayor relajación y disfrute de la práctica.

El segundo error, muy frecuente en las personas interesadas en la parte “artística” de la disciplina y en algunos de quienes gustan de participar en competencias de formas, es el priorizar la “postura gimnástica”, es decir, dar más importancia a realizar posturas bajas y movimientos armados y estéticos, que a una correcta aplicación de los principios energéticos y mecánicos.

Cualquiera de los dos casos descriptos, cometen el error de no abordar correctamente el aspecto externo del Taijiquan en relación con su aspecto interno. Uno peca por falta y el otro por exceso. Trataré de explicarme mejor.

Es un gran error confundir “atención” con “tensión”. La relajación es imprescindible para el desarrollo de todas las potencialidades del Taijiquan y para lograrla es necesario deshacerse de todas las tensiones del cuerpo y la mente; pero, para lograr esto, se debe atender el estado actual de la estructura corporal y del movimiento que esta realiza, con el fin de localizar dichas tensiones y disolverlas. Taijiquan es movimiento conciente por excelencia, esto no debe perderse nunca de vista.

Pero esto no implica copiar los aspectos formales de cada figura como si se tratara de una coreografía, sino de buscar mediante la correcta aplicación de las reglas generales de la mecánica y energética del Taijiquan, la comprensión de su esencia subyacente.

Por otra parte, un exceso de tensión provocado por forzar posturas y movimientos de acuerdo a criterios que no contemplan aspectos tan importantes como la relajación y la fluidez, no solo es incorrecto, también es peligroso.

Maestro Yang Zhenduo

Maestro Yang Zhenduo

El Taijiquan es una práctica que atiende cuerpo, mente y espíritu a la vez, y es necesario para que esto se cumpla, que el practicante busque comprender e integrar estos aspectos.

Así como la parte externa de esta disciplina no tiene sentido sin un adecuado trabajo de la parte interna, tampoco es pasible hablar de trabajo interno si desatendemos el entrenamiento de nuestro cuerpo físico. No hay Inn sin Yang, ni Yang sin Inn.

Sus movimientos se basan en un profundo estudio de la biomecánica y de la estructura energética del ser humano. El cuerpo tiene una forma de moverse que le es natural y que potencia la eficacia de cada acción, desatender estas reglas sólo provoca un considerable desperdicio de esfuerzo y energía. Se puede clavar un clavo con una pinza, pero es mucho mejor usar un martillo.

La correcta aplicación de lo antes dicho es lo que proporciona el marco necesario para que la relajación y el incremento del flujo de energía sean posibles.

Este es un trabajo arduo, que cada practicante debe realizar con la ayuda y guía de su instructor o maestro, sin embargo, existen algunos puntos fundamentales, comunes a todos los estilos de Taijiquan, que considero pertinente mencionar, a fin de ilustrar lo antes expuesto y, por qué no, como ayuda al principiante.

1- Pies firmes: La posición de pies puede variar entre los diferentes estilos y/o maestros de Taijiquan, así como la manera de apoyarlos en el suelo, pero una condición indispensable para un correcto enraizamiento y sostén de las técnicas es que ninguno de éstos (posición y apoyo) sean “aleatorios”. ¿Qué quiero decir con esto? Se debe tener conciencia de dónde y cómo apoyo los pies, y, sobre todo, una vez que están “plantados”, no deben moverse de forma involuntaria. Vale decir, no debo cambiar el apoyo, la posición o compensar de algún modo, ni levantar alguna parte del pié, sin una razón relacionada a la correcta ejecución de la técnica.

2- Rodillas alineadas: Así como los pies del practicante deben supeditarse a su control conciente, otro tanto ocurre con las rodillas. Éstas son las que permiten la transmisión del jing(1) desde los pies hacia la cadera y su posición (si bien puede variar según cada escuela) debe ser consecuente con esta función. Esto no significa que deban estar rígidas, al contrario, pero es fundamental que no queden “a su libre albedrío”. Esto no solo representa un desperdicio de energía e imposibilita un correcto enraizamiento, sino que aumenta considerablemente el riesgo de lesiones.

3- Columna estirada: La posición “estándar” de la columna vertebral en el Taijiquan es recta y vertical, “como sostenido por un hilo desde la cima de la cabeza”. Esta regla tiene excepciones, según los distintos movimientos, y su interpretación puede variar de un estilo a otro, pero siempre debe existir al menos una tendencia a la verticalidad. Siempre debe estar presente la idea de suspensión desde arriba. La columna debe tender a formar una línea recta, lo que supone que la cabeza no debe inclinarse, la nuca debe estirarse (alinear las vértebras cervicales) y la curvatura lumbar reducirse lo más posible. Es frecuente ver practicantes que “sacan cola” (esto suele ocurrir para compensar la falta de movilidad de la articulación coxo-femoral), lo que genera tensión en la zona lumbar y corta el flujo de energía entre la piernas y el tronco.

4- Hombros bajos: Éste es un concepto básico y conocido por cualquier practicante, pero difícil de poner en práctica. Los hombros deben estar completamente relajados y caer por su propio peso. No hay mucho más que decir.

5- Articulaciones desbloqueadas: Las articulaciones del cuerpo nunca deben trabarse o estar rígidas, esto bloquea el flujo de qi(2). En la práctica la aplicación de esto puede variar, pero la mayoría de los estilos lo traducen en nunca estirar del todo las extremidades, nunca llegar al límite posible del movimiento. Como ya dije, hay estilos que interpretan este concepto de otro modo y también pueden existir excepciones en alguna figura puntual.

6- Unidad del cuerpo: El cuerpo debe moverse como un todo armónico. A donde va una parte va el resto y ninguna parte queda atrás cuando el conjunto se mueve. Si las distintas partes actúan independientemente la energía se disipa y la técnica no cumple propósito alguno. Para evitar esto se deben tener en cuenta dos puntos: no excederse en el alcance del movimiento y referenciar el mismo en la cintura. Nuestro cuerpo tiene un rango de acción dentro del cual puede moverse de forma equilibrada y cómoda; es esencial no salirse del mismo. A su vez, el modo más sencillo de que un conjunto de partes se mueva ordenadamente es que todas las partes se subordinen a un mando central (como un ejército es comandado por su general o un equipo de fútbol por su director técnico). En nuestro cuerpo este mando está en la cintura y allí debe supeditarse el resto.

Estos seis puntos constituyen algunas de las reglas más básicas del movimiento en el Taijiquan. Existen otras que no he incluido para no excederme en esta intervención más de lo prudente y porque su explicación por escrito se tornaría muy engorrosa. Asimismo cabe aclarar que sólo he tocado aspectos externos de la práctica, quedando para otra ocasión los aspectos internos de la misma.

  • 1) Jing: Pronúnciese “ching”. Suele traducirse como “energía tendinosa” o “energía tenaz”, en contraposición a “Li” o fuerza muscular. Este concepto ameritaría un libro al respecto, pero a efectos prácticos diremos que es el tipo de energía que usamos para movernos en Taijiquan.
  • 2) Qi: Pronúnciese “chi”. Es la palabra china que designa a la energía, o a la energía vital. Esta traducción es sumamente burda, trataré de escribir un texto más completo al respecto en el futuro.

Leonardo Ratto

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