Yi: el poder de la intención.

Uno de los diez principios del Taijiquan, dictados por Yang Chen Fu a Chen Wei Ming, es “Usar Yi y no Li”, o bien “Usar la mente y no la fuerza”.

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Yang Chen Fu, padre del estilo Yang tal como lo conocemos.

Además de este texto, un sinnúmero de tratados clásicos acerca de este arte nos hablan de la importancia de “Yi” para la práctica, y básicamente podrían resumirse en el siguiente aforismo: “Yi mueve a Qi (energía) y Qi mueve al cuerpo”.

Como siempre que se pasa un texto del idioma chino al español, la falta de equivalencia semántica entre los ideogramas y las palabras nos plantea una barrera que impide la traducción literal de los términos. En algunos casos (“Li” y “Qi”, por ejemplo), esto no afecta particularmente la comprensión de los textos originales, pero en el de “Yi”, se presta para severas confusiones que exigen que expliquemos algunas cosas.

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Yi

Si realizamos un brevísimo estudio del ideograma “Yi”, veremos que representa “la palabra del corazón” o bien “la expresión del corazón”. Esto nos habla de una mente ligada a la acción y no al razonamiento, o al decir de Víctor Becerril Montekío es “el deseo, objetivo, finalidad, idea, opinión, orientación del pensamiento”(1). Nuestra idea occidental de mente, en cambio, está estrechamente ligada a la entelequia, a la elucubración mental. Esta distinción, que puede parecer un detalle menor, es fundamental para la comprensión y, sobre todo, para la utilización de “Yi”.

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“El Pensador”, estereotipo occidental de la actividad mental

Para que “Yi” se manifieste no basta con “pensar”, es necesario que el pensamiento sea seguro, enfocado y asertivo.

Por lo antes dicho es que considero preferible traducir “Yi” como “intención”, o según las palabras del Maestro Liu Pai Lin “intención sincera del corazón”. De este modo queda especificada la necesidad de foco, de concentración de la mente, pero también el hecho de que la misma no puede contradecir los deseos y sentires del individuo. Vale decir, el pensar y el sentir deben unificarse en la acción. Esto, para nosotros, hombres occidentales modernos, con nuestras mentes vagando perdidas entre preocupaciones y pensamientos, y a quienes el inmenso ruido (interno y externo) casi no nos permite oír nuestro propios sentimientos y necesidades, suele resultarnos sumamente difícil.

Entonces, ante estas dificultades, ¿cómo usar Yi? Afortunadamente existen algunos métodos, algunas herramientas que nos permiten enfocar nuestro pensamiento de modo que Yi se exprese. Los dos principales son el traslado de la atención y la visualización.

Trasladar la atención consiste en concentrar la mente en un lugar determinado (una zona del cuerpo, o eventualmente fuera del mismo). La visualización en cambio usa elementos de nuestras vivencias cotidianas para ayudar a nuestra mente a controlar elementos más sutiles sobre los cuales no solemos tener control conciente. Todo el tiempo en la práctica de

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Raíces en los pies, visualización clásica del Taijiquan.

Taijiquan usamos imágenes tales como estar suspendido desde la cima de la cabeza, tener raíces en los pies o imaginar el aire entrando y saliendo del vientre. Dichas imágenes ayudan a enfocar la mente, a afinar nuestro Yi, y son necesarias sobre todo en cuestiones que por ser ajenas a la realidad palpable, son difíciles de conceptuar (por ej: el flujo de Qi en el cuerpo).

Obviamente, para cualquiera de los métodos antes dichos es necesaria (al menos al comienzo) la orientación de un instructor que nos especifique en los diferentes ejercicios o técnicas que y cómo visualizar y/o dónde trasladar la mente. Con el tiempo el practicante podrá desarrollar sus propias imágenes y, eventualmente, cuando su Yi esté lo suficientemente desarrollado, prescindir de dichos métodos.

Por otra parte, cabe hacer algunas precisiones respecto a la visualización, para evitar malos entendidos. Visualizar no es meramente imaginar o pensar. Es necesario creer en lo que se visualiza, aceptarlo como una realidad fuera de dudas, de otro modo la mente está dividida y el Yi es débil. Por otro lado, no cualquier visualización trabaja el Yi. Imágenes como “estar en un prado frente a un río” o similares ayudan a relajar la mente y el cuerpo, pero no aportan nada al trabajo de la intención, incluso pueden favorecer la dispersión del pensamiento en lugar de su concentración.

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Las proezas de los maestros de Taijiquan se deben en gran medida a la claridad y fuerza de su “intención”.

Taijiquan implica necesariamente uso de la energía interna, y para esto es indispensable el adecuado uso de Yi, esto no debe nunca olvidarse. La diferencia entre una técnica realizada “con el cuerpo” solamente y una acompañada por un correcto “enfoque” de nuestro Yi suele ser muy grande, tanto en efectividad y potencia como en comodidad de quien la ejecuta.

Por último, recuerden, si bien este “entrenamiento mental” del  Taijiquan puede resultar dificultoso y hasta molesto al principio, sobre todo para quienes busquen usar la práctica para “descansar la mente” luego de un día de preocupaciones, es indispensable para progresar en el arte. Como en cualquier ejercicio, las dificultades iniciales se irán disipando con el tiempo, si se tiene constancia y perseverancia.

Leonardo Ratto

NOTAS:

(1) – “El Dao en acción”, ediciones “Árbol editorial”, 1992, pág. 67.

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