Vivencias de un curso con la Profesora Angela Soci.

Los días 27, 28, 29 y 30 de junio se realizó un curso de Taijiquan a cargo de Angela Soci, directora para Latinoamérica de la International Yang Family Tai Chi Chuan Association, que bajo la dirección del maestro Yang Jun tiene como objetivo transmitir fielmente el estilo Yang familiar.

Las tres primeras jornadas estuvieron dedicados al perfeccionamiento de la primera parte de la forma larga de 103 movimientos, con diversos ejercicios de calentamiento previo, así como ejercicios de Qigong, tanto estáticos como dinámicos. Y el último día fue el seminario sobre Tui Shou (empuje de manos).

La simpleza y la alegría de Angela, su soltura imponiendo la disciplina tan necesaria en la práctica, hicieron que las horas en el salón pasaran rápido y que nos fuéramos sintiendo que habíamos trabajado en serio.

El primer día, después de guiar un calentamiento y observar cómo ejecutábamos parte de la forma – y de alentarnos por la buena base que demostrábamos tener–, comenzó a mostrar y dar directivas para cada uno de los movimientos de la misma y sobre el pasaje de un movimiento a otro. Dio indicaciones externas e internas (que, naturalmente, están íntimamente relacionadas) , para lograr la postura correcta. Por ejemplo, explicó con claridad el sentido de cada movimiento y, según su intención, donde está el punto de energía, poniendo énfasis en la presencia, el estar ahí atento, haciendo todo con la intención necesaria,  buscando esa sensación que solo es posible si relajamos nuestra mente y si nos desprendemos de las tensiones corporales innecesarias en cada momento.

Así, en ese primer encuentro nos fuimos con buena parte del primer ciclo de la forma trabajado en detalle.

El segundo día habló sobre los principios básicos del tai chi chuan y concienzudamente buscamos aplicarlos en la práctica.

Asimismo, esa tarde terminamos de ver la primera parte de la forma, estudiando los movimientos restantes con tanta minuciosidad como lo habíamos hecho el día anterior. Tengo la sensación de que ese día repetimos la forma mil veces y no entiendo cómo en ese tiempo acotado pudimos hacer tanto.

El tercer día, el último dedicado a la forma, hizo una especie de resumen de todo lo trabajado en los días anteriores, recordando lo principal a tener en cuenta en los ejercicios de calentamiento y de Qigong, y por supuesto en todo lo relativo a la forma. Quiero agregar que en mi caso sus indicaciones referidas a las sensaciones internas de los principios del Taijiquan fueron sumamente esclarecedoras, y el hecho de que las fuera puntualizando todo a lo largo del seminario me ayuda a integrarlas en la práctica de este estilo en particular. Me queda la sensación de permitirme espacios internos nuevos, de evitar apretarme y de airear todo mi cuerpo, en especial las articulaciones. De crecer en mi espacio y así ocupar de una manera distinta el espacio circundante.

Con respecto al seminario sobre Tui Shou, fue breve y trabajamos lo básico del empuje de manos.

Fueron explicados los principios fundamentales de ésta práctica. Tal como en la forma, todo el cuerpo se mueve coordinada y armoniosamente, la cintura, el brazo y la mano girando en sintonía para desviar el empuje del otro, o bien al empujar y al tener que adaptarnos al desvío que nos plantea el compañero.

Practicamos empuje dirigido al pecho, en un movimiento circular horizontal; empuje arriba y abajo, a la cabeza y al vientre, haciendo un círculo vertical, y en “ocho”, movimiento que en mi caso hubiera sido necesario otro día de práctica como para poder ahora decir algo. Lamentablemente, se acababa el tiempo y Angela debía regresar a Brasil.

Volviendo otra vez a mi vivencia particular, fueron reveladoras sus indicaciones sobre cómo terminar mi empuje. Naturalmente a la defensiva, dadas mis características, al terminar mi empuje me tenso por el “ataque” que ahora se me viene con el empuje del otro. Cuando practiqué con ella volvió a decirme que al terminar el empuje hay que buscar conscientemente colocar la mano de forma de que se pueda completar el círculo. Fue increíble, buena parte del miedo de que me alcancen en el empuje, de sentirme vulnerable, no sé adónde fue a parar y la energía tantas veces puesta en defenderme pasó a buscar construir la dinámica del empuje y el desvío, a vivir la alternancia del yang y el yin.

Al final hubo un tiempo para preguntas, y terminamos conversando largo y tendido sobre diversos temas relativos a la práctica y a las distintas actividades de la escuela del maestro Yang Jun.

Inés Casamayou.

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